Onboarding completado. Cliente sin adoptar.
Hay un momento que en postventa da una falsa paz, y es cuando un onboarding se marca como completado.
- Formación hecha
- Usuarios creados
- configuración cerrada,
- checklist en verde.
El equipo está feliz pues la cuenta pasa a “activa” y se mueve a la siguiente fase del ciclo. El problema con esa cuenta viene meses después, en la renovación, cuando aparece la frase: “la verdad es que no le hemos sacado partido”.
Lo que más duele es que nadie mintió por el camino, las métricas estaban en verde, todo entregado y avanzado en tiempo, sin grandes incidencias, colaboración abierta… ¿Entonces qué puede ser? Te preguntarás, pero la verdadera pregunta aquí debería ser:
¿Alguien observó si el cliente había dejado de trabajar como trabajaba antes de comprar nuestra solución?
- Si la respuesta es que nadie lo miró, ya estás buscando en tu CRM y llamando a tu equipo para tener la foto completa.
- Si la respuesta es que sigue trabajando igual, ve, escribe a tu cliente y pídele una reunión, tenéis muchas cosas de qué hablar.
Adoptar no es terminar. Es sustituir.
Leí hace poco leí un artículo de Wispr Flow y lo dejaban clarísimo, ya qu edistingue dos momentos que nosotros mezclamos todo el rato en la adopción y deberíamos saber identificar para ayudar a nuestro cliente:
- El “ajá” es cuando el cliente piensa: esto podría sustituir lo que hago hoy.
- La activación es cuando lo sustituye de verdad.
Entre uno y otro puede haber semanas, meses, o toda la vida del contrato, y la mayoría de equipos de postventa solemos medir siempre el primero mientras estamos cobraremos por el segundo.
Paremonos en este momento,porque su implicación es importante; y es que si nadie adopta el producto si mantiene la forma de trabajar, porque el Onboarding mide tu trabajo, tu eficiencia pero la adopción de tu cliente, mide su cambio y esto, mayormente mide si renovará.
Y aquí entra la parte incómoda
Cuando pides la sustitución de flujo de trabajo, modificas la forma de trabajar de tu cliente con tu solución que le ahorrará tiempo y/o dinero, o le estás pidiendo algo que el cliente no compró.
Él cliente compró un resultado.Lo que probablemente no compró, y muchas veces ni siquiera sabe que está comprando, es tener que abandonar una forma de trabajar que ya domina y enfrentarse de nuevo a una curva de aprendizaje. Porque esa hoja de cálculo horrible, tediosa y lenta puede ser ineficiente, pero le funciona, sabe manejarla y, sobre todo, no le hace quedar mal delante de nadie.
Sin embargo, tu herramienta, al principio, hace exactamente lo contrario: más lenta su rutina, con errores de novato incluidos, y con público delante en cada llamada.
Y aquí es donde viene una lucha camuflada, aquí es donde aparece el cliente que no quiere ser ayudado.
Señales de ello que no son de actitud sino de resistencia, del precio del cambio sin que tú hayas tenido en cuenta son:
- Reprograma las sesiones.
- Dice que está a tope este mes.
- Contesta tarde.
- Tu postventa, empieza a vivirlo como una cuestión de actitud: “es que no colaboran”, “no le ponen ganas”.
Y aquí va un consejo: si tratas ese precio como: un problema de motivación, como más formación, más recordatorios, más emails de “¿cómo vais?”,… no vais a bajar la tensión, sino todo lo contrario, lo confirmas porque cada seguimiento, le recuerda que le debes algo que no le apetece hacer.
Qué hacer en su lugar
1. Nombra el flujo que vas a matar. Escribe en una frase qué hace hoy el cliente y qué dejará de hacer. “Hoy Marta consolida cinco hojas cada lunes, pro cuando esto funcione, Marta no abrirá esas hojas nunca más.” Si no sabes escribir esa frase, no tienes un plan de adopción, tienes un plan de formación.
2. Un flujo. Solo uno. Un usuario que usa mucho una sola cosa retiene mejor que uno que toca cinco a medias. Planta la semilla, pero no empujes el segundo hasta que el primero sea costumbre. Y los casos que no son suyos no se desperdician: son la razón por la que te presenta a su compañero de otro equipo.
3. Mide el momento en que muere lo viejo, no el momento en que acaba tu checklist. No es “onboarding completado”. Es “tres semanas seguidas sin abrir la hoja antigua” o “el primer informe que ya no se hace a mano”. Elige uno y comunícalo.
4. Rompe la creencia en directo, no por email. Los clientes llegan con prejuicios de todas las herramientas anteriores que prometieron lo mismo. Para evitarlo: siéntate a mirar cómo lo usan de verdad, porque de aquí vas a ver dónde se atascan, dónde se rinden, y qué hacen a mano sin decírtelo.
Cómo sabes si de verdad está pasando
Por experiencia sé que estos cuatro pasos se pueden dar en falso perfectamente, y el CSM se entera tarde. La pregunta “¿Cómo vais?” es la pregunta que todo el mundo contesta “bien”. No lo hagas, pide evidencia.
- Flujo acordado. El cliente debe poder explicar qué va a dejar de hacer cuando la solución funcione. Si no puede resumirlo en una frase, todavía no está claro.
- Uso concentrado. Varias personas probando cosas distintas es curiosidad. Un equipo repitiendo el mismo flujo de forma constante es adopción.
- Umbral compartido. La definición de éxito debe estar escrita y acordada con el cliente. Si solo aparece en tu CRM, no es un compromiso común.
- Cambio real. Observa al cliente usando la herramienta. Media hora viendo cómo trabaja suele contar más que meses de datos de acceso.
Y por encima de todo, el test del apagado.
Propón retirar el proceso antiguo. “¿Apagamos la hoja el mes que viene?”La respuesta es el diagnóstico completo:
- Si dicen que sí y ponen fecha, has sustituido el flujo.
- Si dicen que sí pero sin fecha, estás en adopción de cortesía.
- Si aparece un motivo nuevo cada vez que lo propones, no has sustituido nada: has añadido trabajo encima del que ya tenían.
El caso más difícil: cuando quien compra no es quien usa
Esta dinámica ocurre de forma habitual, y es que en muchos casos, dirección compra tu producto porque por fin le da una foto de lo que está pasando en su compañía, pues por fin podrá poner datos y valor que antes no tenía, visibilidad de procesos que vivían en la cabeza de cinco personas…
Por lo que firma con entusiasmo para empezar cuanto antes.
Y entonces empieza el despliegue.
Y se atasca.Te suena: ¿Agendas que no cuadran, con “esto lo vemos después del cierre de trimestre”, con formaciones a las que faltan justo las personas clave, con datos que se piden y llegan tarde y a medias….
Esta situación la normalicé en su día pero la verdad es que tardé en entenderlo, y cuando lo entendí me pareció obvio: el mando intermedio no estaba rechazando la herramienta, estaba protegiéndose de la foto.
Y tenía sus motivos, sí.Porque esa visibilidad que dirección compró como mejora se vive tres niveles más abajo como algo muy distinto: como que a partir de ahora se va a ver cuánto tarda su equipo de verdad, dónde se atascan las cosas de verdad, y qué parte de lo que él contaba en los comités era una estimación optimista.
Recuerda antes de empezar: que le has pedido que instale el instrumento que va a medirle, le va a exponer sin contexto, y encima le has pedido que colabore con ilusión.
Nadie hace eso.
Cómo se reconoce
Aquí te dejo bajo mi experiencia tres señales:
- Adopción de escaparate. Se usa la semana antes del comité donde se revisa. El resto del mes, nada.
- Delegación hacia abajo. El mando intermedio no la toca nunca; la ha “asignado” a alguien sin autoridad para cambiar nada.
- Cuestionamiento del dato, no del proceso. Cada hallazgo se discute por la metodología. “Ese número no está bien calculado.” Se debate el termómetro para no hablar de la fiebre.
Si ves cualquiera de las tres, deja de mandar recordatorios de formación, porque no lo és.
Qué hacer
- Que la herramienta le resuelva algo a él, no solo a su jefe. Busca un uso donde el mando intermedio gane: que le ahorre el reporting mensual que odia, que le dé argumentos para el headcount que lleva dos años pidiendo. Si tu producto solo reporta hacia arriba, siempre será su enemigo., y sí, aunque él también lo use.
- Patrocinio explícito y en voz alta. Alguien de dirección tiene que decir, delante del equipo, que el proceso antiguo tiene fecha de caducidad y por qué. Sin esa frase dicha en público, tu CSM está negociando algo que no está en su mano. Pero el patrocinio anterior es importante para que exista adopción, si no es solo un cumplimiento mínimo.
- El primer uso del dato nunca puede ser evaluativo. Si lo primero que hace dirección con la nueva visibilidad es señalar a alguien en un comité, has terminado. Acapas de ganarte un enemigo. El primer uso tiene que ser para decidir algo, dar recursos o quitar un obstáculo. Nunca para pedir explicaciones.
- Que el hallazgo lo presente él. Que sea el mando intermedio quien lleve el dato al comité, no tú ni el sistema. El mismo número, en su boca, deja de ser una amenaza y pasa a ser su criterio. Es el cambio más barato que puedes hacer y el que más mueve la aguja.
Lo importante
Una cuenta no adopta porque el onboarding termine ni porque los usuarios entren en la herramienta.
Adopta cuando la forma anterior de trabajar deja de ser necesaria. Para conseguirlo, el CSM necesita identificar qué proceso debe desaparecer, acordar cómo se medirá el cambio y entender qué puede perder cada persona durante el camino.Porque una cuenta puede tener todos los indicadores en verde y seguir trabajando exactamente igual que antes.
Ahora abre una de tus cuentas y responde a esta pregunta:
¿Qué ha dejado de hacer este cliente gracias a tu producto?
Si no puedes nombrarlo con claridad, el onboarding terminó, pero la adopción no.
Cuéntame qué proceso antiguo sigue vivo en tus cuentas y qué está impidiendo apagarlo.Artículos relacionados