Por qué el equipo técnico no puede sostener tu renovación, aunque sea quien mejor conoce al cliente
Si piensas que tu cliente te va a renovar porque vuestros equipos técnicos trabajan mano a mano, spoiler: eso no renueva nada por sí solo. Puede que la persona que tiene que aprobar ese gasto lleve año y medio sin saber qué haces.
Esto lo aprendí después de meses sentada en reuniones, como CSM, donde no entendía la mitad de lo que se hablaba.
Lo bajo a detalle.
Dos equipos técnicos, el del cliente y el nuestro, discutiendo a un nivel al que yo no llegaba. Yo en medio, mirando la pelota ir de un campo al otro como en un partido de tenis, tomando notas de cosas que no sabía si eran importantes.
Reconozco que al principio me pregunté si pintaba algo allí. Y sé que esa sensación la hemos tenido más profesionales de los que la contamos.
Con el tiempo entendí por qué sí hay que estar. Te lo cuento.
Lo que hace el equipo técnico, y que no hace nadie más
Lo primero que entendí en aquellas reuniones es que la relación con el cliente, la de verdad, no la estaba construyendo yo, sino el equipo tecnico, porque en cuentas con carga tecnológica alta funciona así casi siempre.
El equipo técnico entra en la operación del cliente y se queda dentro ya que ajusta, desatasca, arregla cosas que ni siquiera estaban en el contrato porque están a mano y porque cuesta menos hacerlo que explicar por qué no y mejora notablemente su experiencia con el producto. Y es que ambos equipos aprenden cómo funciona cada empresa por debajo del organigrama, quién responde rápido, qué proceso está roto o deshuso o dónde no hay que meterse un viernes por la tarde.
Este tipo de relación es la que construye una confianza que no se consigue de ninguna otra manera, la de alguien que te ha sacado de un apuro, la que sientes como compañero y alguien en confiar y esto, no aparece en los informes pero deja huella en tu día a día.
Y es que hay un momento que, si llevas cuentas, aunque la confianza es algo importante en la relación, más si eres un CSM, hay que poner un límite en esfuerzos y comunicaciones porque esa relación que decíamos que no aparecía en los informes se estaba construyendo con quien usaba lo que vendiamos, no con quién decidiría y explicaría porqué nos quedaríamos.
La persona que te contrató
Era la que había visto la necesidad antes que nadie, la que nos había metido en su empresa, la que defendió el gasto en un comité donde alguien seguro que preguntó si aquello no se podía hacer internamente, y respondió que no, y se jugó algo al responder.
Esa persona vive en otro sitio, responde ante otra gente, le miden por otras cosas y se mueve en conversaciones que nuestro interlocutor técnico ni conoce ni tiene por qué conocer como una reorganización a medio anunciar, una presión de coste que viene de arriba, una prioridad que ha cambiado en un comité de dirección.
Y es que es ella, no el técnico, quien va a tener que defender nuestra renovación en una sala donde nosotros no vamos a estar.
Cuando llegas aquí, ves que la pregunta cambia de forma dentro de tu empresa entiendes que no solo te hace falta otro técnico, sino un Customer Success Manager para gestionar tu cuenta, porque alguien tiene que conocer quién se stá ocupando de esa cuenta y relación.
Lo que pasa cuando la respuesta es “nadie”
Lo que más me costó ver es que no pasa nada.
De verdad, nada, porque el sponsor no se enfada, no se queja, no deja de contestar. Las reuniones mensuales siguen funcionando, los problemas se resuelven, los dos equipos se entienden mejor cada mes y todo el mundo está razonablemente contento, el problema, es que tu sponsor empieza a desaparecer de las reuniones, de las llamadas y pierdes su contacto.
Por eso cuesta detectarlo, no hay ninguna señal, la relación con las personas que trabajan con tu producto lo siguen haciendo y la relación esa activa y “todo va bien”, hasta que seis meses después te das cuenta de que llevas tiempo sin hablarcon tu sponsor..
El problema aparece más tarde, y en otro sitio.Cuando llega es en el momento de decidir sobre el contrato, cuando alguien revisa el presupuesto y pregunta qué es esa línea, y la persona que en su día se jugó algo por meterte no tiene mucho que contestar, y no porque no le importes, sino porque se ha desconectado, porque lleva año y medio sin saber qué habéis conseguido realmente.
Y a partir de ahí la conversación ya no va de si lo hacéis bien, sino de si alguien puede justificar el gasto.
Qué mira alguien de customer success en una reunión que no entiende
Vuelvo al partido de tenis.
Lo que tardé en entender es que mi trabajo en esa sala no era seguir la pelota, sino mirar otras cosas como:
- Si algo lleva tres reuniones atascado y nadie lo está diciendo. Los equipos técnicos tienen una tolerancia altísima a los bloqueos pueto que los asumen como parte del oficio y siguen, pero alguien tiene que contar cuántas veces se ha repetido el mismo punto y buscar el escalado prontío para solucionarlo.
- Si estamos haciendo de más. Y la mayoría de las veces es por buena fe. Lo habitual es que alguien pida un favor, el técnico lo resuelve porque puede y lo tiene a mano, y eso se convierte en costumbre. La intención aquí no trata de negarse, sino de que se haga visible arriba, en las negociaciones para que si un día hay que ajustar precios no parezca un abuso, sino algo coherente.
- Si la persona que confió en nosotros sabe lo que estamos consiguiendo y lo que está consiguiendo él/ella.
- Si el esfuerzo se está apoyando siempre en las mismas dos personas del cliente. Suelen ser las que más te ayudan, y son exactamente las que van a acabar quemadas o se van a ir a otra empresa porque asumen todo. Yo lo he visto en primera persona y, cuando eso pasa, la cuenta se queda sin memoria porque esta persona, tampoco lo explicaba.
- Si hace falta meter a otro equipo, del cliente o nuestro, y nadie lo está pidiendo. Muchas veces el bloqueo no es técnico, es que falta alguien en la sala y se tienen que incorporar nuevos recursos. Y esto no sirve solo para desatascar problemas, sino para hacerlos avanzar mucho más rápido.
Como ves, ninguna de estas preguntas es técnica, ni se resuelven solucionando un problema concreto, porque el técnico está haciendo su trabajo y lo está haciendo bien. La respuesta es que se necesita otro perfil y gestión de la cuenta.
La parte incómoda
Ahora voy con otra parte que he visto y aunque es la “comoda” de la relación, es la parte “incómoda” de cómo tienes que hacer este trabajo. Ahora lo que no se suele decir en este tipo de artículos.
Si alguien de Customer Success está en esa reunión y no aporta nada, el problema no siempre es la reunión, es que no se está justifica tu trabajo.A veces, es que no sabemos qué mirar y puede pasar alguna vez pero cuando pasa a menudo, es una señal, es que algo no va bien y alguien sobra en esa reunión porque estamos invierto muchos recursos anuales en reuniones donde el trabajo y la relación se queda solo en la parte técnica.
Y es que si hemos ido a escuchar en vez de a observar no conocemos el contrato lo bastante bien como para detectar que nos estamos pasando de alcance o nno sabemos lo suficiente del negocio del cliente como para saber qué le importa a quien firma, y por tanto no podemos traducirle nada, estamos perdiendo el activo más valioso de la renovación en esas reuniones que es el aportar el valor y la visibilidad de lo que está pasando en el nivel ténico.
Qué puedes hacer esta semana
Tres cosas concretas, por si quieres comprobar en qué situación estás:
- Escribe, cuenta por cuenta, quién usa y quién firma. Si es la misma persona, escribe quién más tendría que aprobar el gasto si mañana hubiera un recorte.
- Anota la fecha del último contacto con quien firma. No con el técnico: con quien firma. Si es de hace más de un trimestre, ahí tienes tu trabajo para las próximas semanas.
- Antes de la próxima reunión técnica, decide qué tres cosas vas a mirar que no sean el contenido. Aunque no entiendas nada de lo que se hable. Sobre todo si no entiendes nada de lo que se hable.
No es que el equipo técnico no valga. Vale, y mucho, y probablemente sea lo mejor que tienes.
Es que hay dos relaciones en cada cuenta y una de las dos lleva tiempo sin que nadie la atienda.
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